
No puedo recordar en qué momento exacto te colaste en mi vida.
Tengo un recuerdo vago de cómo llegaste hasta mí, de cómo apareciste, pero he olvidado el minuto exacto en que irrumpiste en mi mundo como una bocanada de aire fresco.
Y es curioso, porque a día de hoy, podría asegurar que te conozco desde siempre.
Tanto, que ya únicamente son tus brazos los que me tranquilizan y me dan el sosiego que siempre necesité.
Hoy me he sentado en los escalones que bajaban desde el cielo y me he preguntado cómo podía vivir sin que tú estuvieras en mi mente.
He borrado la pregunta, porque realmente en mi mente has estado siempre.
Tanto es así que cuando te cruzaste en mi camino, enseguida supe que eras tú.
Es curioso cómo se ha ido tejiendo la maraña de sentimientos que nos ha envuelto.
Has tejido tú y he tejido yo. Has trenzado tú y he trenzado yo.
Hemos construido una red de sensaciones que nos ha salvado de caer al vacío más absoluto, que es el vacío de la soledad impuesta.
Ahora amanece cada día y los atardeceres se ocultan detrás de nuestros hombros mientras contemplamos la vida pasar despacio.
Ahora ya nada importa, ahora...somos uno.
Ya no hay lamentos, ni prisas, ni falsas sonrisas pintadas de negro.
Ahora todo es calma, paz, sosiego. Ahora nos lavamos la cara con vida.
Por eso hoy quiero agradecerte tus mimos, tus caricias.
Por eso hoy quiero darte las gracias por tus sonrisas.
Tengo un recuerdo vago de cómo llegaste hasta mí, de cómo apareciste, pero he olvidado el minuto exacto en que irrumpiste en mi mundo como una bocanada de aire fresco.
Y es curioso, porque a día de hoy, podría asegurar que te conozco desde siempre.
Tanto, que ya únicamente son tus brazos los que me tranquilizan y me dan el sosiego que siempre necesité.
Hoy me he sentado en los escalones que bajaban desde el cielo y me he preguntado cómo podía vivir sin que tú estuvieras en mi mente.
He borrado la pregunta, porque realmente en mi mente has estado siempre.
Tanto es así que cuando te cruzaste en mi camino, enseguida supe que eras tú.
Es curioso cómo se ha ido tejiendo la maraña de sentimientos que nos ha envuelto.
Has tejido tú y he tejido yo. Has trenzado tú y he trenzado yo.
Hemos construido una red de sensaciones que nos ha salvado de caer al vacío más absoluto, que es el vacío de la soledad impuesta.
Ahora amanece cada día y los atardeceres se ocultan detrás de nuestros hombros mientras contemplamos la vida pasar despacio.
Ahora ya nada importa, ahora...somos uno.
Ya no hay lamentos, ni prisas, ni falsas sonrisas pintadas de negro.
Ahora todo es calma, paz, sosiego. Ahora nos lavamos la cara con vida.
Por eso hoy quiero agradecerte tus mimos, tus caricias.
Por eso hoy quiero darte las gracias por tus sonrisas.
Por eso hoy y eternamente quiero enseñarte que debajo de mis ojos tristes siempre durmió una esperanza disfrazada de silencio.



































