viernes 18 de diciembre de 2009

NIEVA EN MI ALMA.


Llueve en mis ojos entrecerrados,
mientras con los puños intento que las lágrimas
no sucumban en el abismo de mi locura.

A mis ojos ha llegado el invierno,
y la escarcha se aposenta en mis pestañas
convirtiéndolas en témpanos helados
que me hieren las pupilas mientras te recuerdo.

Y ese recuerdo se congela en mi mente,
porque eres tan sólo una imagen alguna vez soñada,
algo irreal que tal vez no exista.

Nieva en mis mejillas
que se cubren de copos fríos que rasgan mi pena.
Nieva en mi alma
y paraliza la sangre en mis venas.
Nieva en mis sueños
y tus ojos son los que le dan calor
y vida a mi mirada serena.




domingo 13 de diciembre de 2009

LLUVIA PARA DOS.




Este escrito es un regalo para un amigo muy especial.
Es un texto distinto, ya que está escrito en masculino y cuenta las sensaciones de dos hombres cuando un día se conocen de una manera imprevista.

Es mi regalo para ti, tú ya sabes quién eres, y como lo prometido es deuda, aquí lo tienes.
Espero que te guste y que te produzca el mismo deleite al leerlo que, según siempre me dices, te produce cuando lees cualquiera de las otras cosas que escribo.

Cierra los ojos y disfruta de mis letras, porque de las sensaciones que describo, sé que disfrutas cada día.

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Llovía a cántaros y me pilló de improviso en medio de la calle.
Corrí a refugiarme del aguacero y entré en la primera cafetería que encontré.
Ni siquiera me di cuenta de que al entrar tropezaba con alguien, ya que el agua resbalaba de mi pelo hasta mis ojos, y me emborronaba la visión.
Sacudí mis manos para sacar del bolsillo un pañuelo con el que secarme un poco la cara.

Cuando estaba ya más calmado, miré a mi alrededor buscando una mesa vacía para sentarme y pedir un café, y entonces le vi.

Era alto, moreno de piel, con el pelo negro azabache y adiviné un hermoso cuerpo debajo de una simple camisa blanca.
Le tenía sentado enfrente y me miraba fijamente.
Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo y de inmediato me dije que ese temblor no era a consecuencia del frío.

Me incomodaba su mirada y al mismo tiempo me mantenía prendido de ella.
Tenía unos ojos penetrantes, intensos.
Sentía como si me desnudara despacio, como si sus pupilas tuvieran pequeñas manos que me arrancaban la ropa suavemente.

Estaba tan inmerso en mis pensamientos que ni siquiera había visto al camarero traerme el café y dejarlo en mi mesa, y seguía tan inmerso en mi mundo, que ni me percaté de que él se había levantado y se dirigía hacia mí.

Cuando me quise recobrar de la magia de su mirada, le tenía apoyado en el respaldo de la otra silla y me preguntaba si se podía sentar conmigo.
Le dije que sí, de una forma casi automática.

Al sentarse me llegó el aroma de su perfume, y recordé cuando entré a la cafetería y tropecé con alguien. Había sido con él.

Se presentó amablemente tendiéndome la mano:
-Soy Hamed.
Su acento extranjero me envolvía tanto como su presencia, y por momentos sentía cómo me mareaba su proximidad.
Aquellas dos joyas negras que tenía por ojos, me atravesaban de una manera casi hipnótica.

No recuerdo la conversación, no recuerdo ni cuando salimos de la cafetería, sólo me acuerdo de que seguía lloviendo, pero ahora ya no me importaba.
El agua nos empapaba, pegando la ropa a nuestros cuerpos.
Y nosotros reíamos, mientras nos agarrábamos de la mano para cruzar un semáforo que estaba en rojo, igual que nuestros deseos.

Sólo pude pensar durante un instante en la magia que desprendía aquél hombre, porque lo siguiente que recuerdo es su boca ansiosa buscando la mía, al tiempo que sus manos abarcaban mi cuerpo y mis ojos se cerraban extasiados ante algo tan irreal.

Me dejé querer, me dejé llevar. Dejé que sus labios desperezaran mi boca que llevaba tanto tiempo adormecida, y después comencé a vivir un sueño loco, donde aquél cuerpo repleto de deseo me regaló el mejor de los recuerdos, aquél que todavía hoy no he conseguido olvidar.


sábado 12 de diciembre de 2009

HOY ME SORPRENDIÓ ESPRONCEDA.


Hace ya unos días publiqué una entrada titulada "Una estrella azul" y Espronceda me dejó un bonito comentario pidiéndome un trocito de una estrella aunque fuese de otro color, por ejemplo verde esperanza.
Pasé por su blog http://nictemerooximoron.blogspot.com/, como siempre que renueva post, y le dejé un comentario, unas simples palabras.
Y hoy me he llevado la sorpresa de haberme encontrado con una nueva entrada que me ha hecho sonreír.
Gracias Profesor, por la sonrisa y por darle valor a unas simples letras encadenadas.
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Espronceda escribió:

Me acaban de hacer un regalo navideño tan entrañable que no tengo más remedio que contarlo. Espero que la regalante perdone esta divulgación. El regalo viene motivado por una petición mia que hice en una entrada del blog http://luna-hadaluna.blogspot.com/ . Le pedía un estrella azul , peticion que por motivos obvios no fue posible cumplimentar, pero a cambio me llega este regalo lleno de sensibildad que francamente , como ya le he dicho, he guardado en mi caja fuerte, que no es otra que mi corazón aunque lo de fuerte es un eufemismo.
Transcribo el texto del regalo:


Te regalo una estrella, una brillante con destellos verdes que se posan en tus ojos cansados.

Aterriza en tus pupilas y las llena de vida.

Sobrevuela tu alma, desplegando sus habilidades de sonrisa perpetua.

Ilumina tu boca, letrada de palabras vibrantes, y te seduce con su magia contenida.

Te regalo una estrella, una brillante con destellos verdes, que haga que cada vez que tu corazón acompase sus latidos, sean tus labios y tus ojos los que le sonrían a la vida.

viernes 11 de diciembre de 2009

IMAGINARIA CARTA DE CINTHYA A LENNON.


Hace poco mi querido amigo Julián,(http://aquinuncallegarastarde.blogspot.com/) me propuso un juego que acepté encantada.
El juego consistía en que él me planteaba una situación y yo respondía a ese momento de la forma que se me ocurriera.
A los que no conozcáis a Julián deciros que es un enamorado de todo lo que tenga que ver con The Beatles, así que no me sorprendí cuando me puso sobre la mesa la temática del "juego".
Me contó la historia de John Lennon y su primera mujer, Cinthya, y cómo entró Yoko Ono en sus vidas.
Y su propuesta fué:

"Ahora entras tú en “juego”….quiero que cierres los ojos, que te pongas en esa misma situación…Eres la mujer de un músico que pertenece al grupo más famoso del momento, de la última década, estás casada con una persona que amas profundamente, que le quieres, y que no le ves desde hace una semana. Y al llegar a tu casa te encuentras que está tomándose un té con una de sus admiradoras, en tu propia casa, con albornoz los dos, una admiradora que te traía por la calle de la amargura, pero que tú no le decías nada a tu marido porque él solo la ayudó, por su afán de “buena estrella del rock” y de repente llegas de vacaciones y …ZZZAS ¡!!!!!!!.....dime…..cierra los ojos, ponte en situación. Y cuéntame que es lo primero que tu pensarías, dirías, o harías…"

Me puse a pensar y lo que se me ocurrió fué ésto. Me metí en la piel de alguien como Cinthya, y pensé que escribiría ésta carta a Lennon después de verle. Espero que os guste.


Esta mañana, al volver de mis vacaciones en Roma, me acompañaron a casa Paul, George y Ringo.
Me extrañó que fueran ellos a recibirme al aeropuerto y tú no.
Según me dijeron luego, llevaban varios días sin saber nada de ti y estaban preocupados.
Cuando llegamos, me extrañó el silencio que reinaba en la casa. Todo estaba en calma aparente y sólo se escuchaba un murmullo procedente de la cocina.
Paul se adelantó, y al mirar hacia atrás, vi en sus ojos la duda de si era mejor que yo no entrara.
-Cinthya, vámonos, mejor volvemos más tarde- me dijo al tiempo que me empujaba hacia atrás.
Le aparté con la poca energía que mis nervios me dejaron, y allí te vi con ella, demacrado, pálido, casi rayando con la decadencia de tu figura.
No quise que me vieras llorar, porque ¡te amaba tanto!, y por eso me excusé y salí por la puerta.

Ahora estoy aquí, en la orilla del que era nuestro mar, escribiéndote éstas palabras, que ni tan siquiera sé si llegarás a leer.
Me dolió encontrarte a mi vuelta con ella, precisamente con ella, que tanto daño me había hecho.
De un plumazo se borraron todas las promesas que me hiciste.
De un plumazo eliminaste cualquier atisbo de comienzo.

¿Recuerdas por qué me fui a Roma?
Se supone que era una semana de reflexión para los dos.
Para mí porque necesitaba colocar mis ideas y pensamientos, y para ti porque sentiste la necesidad de demostrarme que estando solo no caerías en la tentación.

Veo que rápidamente olvidaste tus promesas de papel y las convertiste en papel mojado.
Olvidaste mis besos, esos que decías que te daban la vida, y los cambiaste por labios que se ofrecen al mejor postor.
Olvidaste mis manos acariciando tu cuerpo, esos dedos que decías que te transportaban hasta el más allá, y los cambiaste por huellas rotas de dedos insensibles.
Olvidaste mi cuerpo deshaciéndose debajo de tu cuerpo, esa imagen que tanta veces recreaste en tu música, cuando todavía decías que yo sería tu Musa eterna.

John, siempre serás el gran amor de mi vida, ese amor que nadie podrá sustituir en mi corazón, porque aunque me cueste confesártelo, aún te quiero.
Pero la decisión está tomada y no hay vuelta atrás.
Ni siquiera voy a preguntarte si la quieres o si a su lado sueñas sueños más hermosos de los que soñabas estando conmigo, pero ya no puedo seguir alimentando un amor que es sólo de ida.

He dejado de confiar en ti, y tú has derrumbado lo poquito de quedaba en pie de nuestra relación.
Pero no sufras, que salgo por la puerta con la cabeza alta, porque lo que nunca conseguirás tirar abajo, es mi dignidad.

Por último te dejo una estrofa de ese poema que tantas veces me susurraste al oído:
“Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido.
Yo porque tú eras lo que yo más amaba.
Tú porque yo era la que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo,
porque yo podré amar a otros como te amaba a ti,
pero a ti no te amarán jamás tanto como te amaba yo”.

Cinthya Powell.







jueves 10 de diciembre de 2009

¿QUIÉN SABE?



Abro mi ventana para dejar que la brisa fría de la mañana me despeje los sentidos.
Mi cuerpo está cubierto tan solo por una fina camisa que he cogido del armario sin mirar.
Me estremezco, y es cuando me doy cuenta de que mis pies están descalzos y pisan las frías baldosas de hielo que se extienden y recubren el suelo.

Me siento en una silla pensando que no he cerrado la ventana y que tengo frío.
Vuelvo a la cama y me cobijo debajo de las mantas, que ahora me resultan aún más mullidas y cálidas.

He cerrado los ojos y me he quedado dormida, durmiendo el sueño de los locos, disfrutando de ese letargo que da el no saber qué pasará mañana.
He debido soñar contigo, porque me veía desde arriba, desde el techo, y mis labios sonreían.
Ahora recuerdo que volaba libre, sin miedo a caer.
Me acuerdo que paseábamos de la mano por encima de un arco iris que nos llenaba el alma de colores.
Nos mirábamos a los ojos, y estaban pintados de sinceridad absoluta.

Acariciabas mi mano como si fuera de satén, y la sostenías entre las tuyas intentando darle el calor que hasta ahora le faltaba.
Mis labios eran los que te contaban cuentos, para hacerte dormir, para calmar tu calma, para que tu mente construyera historias con las que hacerme reír.

Desperté despacio, lentamente, con la misma paz que me envuelve desde que llegaste a mi vida.
Entorné los ojos y las preguntas se posaron en mi mente.

¿Quién sabe qué será lo que mañana me hará sonreír?
¿Quién sabe si será mi piel la que acariciarás mañana en tus sueños?
¿Quién sabe....?

Pero lo que sí sé es que hoy, aquí y ahora, son tus ojos los únicos que quiero que me vean dormir, y tus manos las únicas que acaricien mis besos.



lunes 7 de diciembre de 2009

UNA ESTRELLA AZUL.



Sólo me pediste que te bajara una estrella azul.
No querías que estuviera envuelta en papel de regalo, ni que fuera la más grande...tan sólo querías que la recogiera del cielo y la posara en tus manos.

Por eso desplegué mis alas, esas que construí con luz tenue, esas que fabriqué con retazos de seda plateada, y volé hacia arriba.

Rebusqué entre las estrellas que estaban más cerca de la Luna, porque esas me parecieron las más hermosas.
Dudaba y no sabía por cuál decidirme.

De pronto la vi, acurrucada sobre sí misma, desperezándose despacio a la par que abría sus preciosos ojos de esencia de cielo.
Me miró, la miré...

Todo se encendió con un fogonazo de luz blanca que casi me cegó, y de repente me vi recostada en la estrella azul y mirando hacia abajo.

Te vi abrazado a mi cintura, acortando el espacio entre tu cuerpo y el mío.
Te vi mirando mis labios, mirando mis ojos, volviendo a recalar en mi boca.
Nos vi fundidos en un beso sin fin, pero envueltos en dulzura, en ternura, intentando recobrar en un instante miles de sensaciones que se nos habían escapado por entre los dedos a lo largo de nuestras vidas.
Tus dedos acariciaban mi pelo como si fueran ahora peines de nácar.
Tu boca serpenteaba hasta mi cuello, ávida de sentir.
Tus brazos abarcaban mi cuerpo, sumergiéndome en un mar en calma, con olas de espuma invisible que me hacían navegar hacia ti.

Sentí la magia del momento, noté el embrujo de la noche, y cuando estaba a punto de alargar la mano desde la estrella hasta nuestros cuerpos, tan sólo por ver que éramos reales, una luz volvió a cegarme y me vi con mis labios en los tuyos, con mi sonrisa en tus ojos, con tu mirada en mi boca.

Pensé que había sido un sueño, una quimera mágica que me había envuelto en un instante, pero sólo pude sonreír cuando me di cuenta de que te estaba cogiendo la mano y depositaba en tu palma algo brillante, con destellos azules, algo que no quemaba pero que te calentaba el alma de manera cálida....

Me miraste, y sólo atiné a escuchar de tus labios: “gracias por regalarme una estrella azul”....

Lo demás ya lo sabes, lo demás aún no lo he escrito.



MARIPOSA ARDIENTE



Ayer domingo mi querido amigo Manolo Jiménez publicó en su rincón http://personalycompartido.blogspot.com/ una colaboracción escrita entre él y yo.

El resultado me ha encantado, ya que crear con él ha sido todo un lujo.
Os dejo aquí la entrada tal cuál la publicó en su blog. Espero que os guste tanto como a mí.




El cristal que me enfrenta la niega,

pero siento una inquieta mariposa

que en mi estómago revolotea.


Cierro los ojos, pienso que desvarío.

Cuando los abro, te veo frente a mí.

Ya no hay cristales,

sólo este vuelo escondido.


Comienza a arder el fuego

que no deja cenizas.

Nuestras miradas tropiezan.

Yo me sumerjo en tus ojos,

tú navegas en mi sonrisa.


Tirito cuando te acercas,

sintiendo un escalofrío.

Me planteo que hasta hoy,

en nada se iba mi vida.

Me pregunto enamorada

dónde estabas tú metido.


Mis preguntas sin respuesta

ya no importan ni me timan.

Yo siento que me devuelves

poco a poco la alegría.


Quiero empaparme en tu aliento

y en tu mirada perdida,

y los rubores me tiñen

cuando tu ardiente presencia

mis sentidos arrebatan,

y mi ser todo se excita.


Voy caminando a tu lado,

sin importar la salida,

sin pensar en el destino,


sólo intuyendo, la escena


de qué ocurrirá en mis venas


cuando empiecen las caricias…




Libo tu perfume

como el agua de un oasis

me pierdo en tu mirada

como un vagabundo errante

palpo tu cintura delicada y bravía

como fuente surgida del mismo cielo.


La noche nos cubre con tapiz de estrellas

la luna nos alumbra con luz de gas

mis manos son lava que resbalan en tu piel

tus manos explosión de canela

nadamos en un beso que desafía lo eterno

tu frente en mi pecho marca el camino…

sonrojamos el árbol que nos mira

aspergandonos con su savia enloquecida

mientras nos arropa con sus ramas , suspirando

envueltos en un ciclón de mariposas enardecidas

jueves 3 de diciembre de 2009

TORMENTAS PASAJERAS.


Sujetaba la taza de café caliente entre sus manos.
Aspiraba el aroma cálido de la bebida y dejaba vagar su mente sin un rumbo fijo.
Sentía un vacío inmenso en su alma, un hueco abismal en su corazón.
Pero vivía, sobrevivía a la crueldad de la vida que le había tocado en suerte.

Sus pensamientos vagabundeaban recalando en puertos que sólo le aportaban fríos momentos, en sitios que tan solo conseguían acercarla a la soledad de un adiós.
Pensó en él durante un instante, durante el tiempo justo antes de que una lágrima resbalase por sus tristes ojos.
Se había marchado sin una palabra, sin un por qué, sin tan siquiera darle tiempo a grabar a fuego en su retina su última sonrisa.
Había tirado por la borda el último año de sus vidas, ese en el que ella creyó tocar el cielo con la punta de sus largos dedos, y aún no sabía la razón.

El corazón le decía que se había acabado el amor, que la rutina se había instalado en sus vidas, pero ella sabía que eso no era cierto.

Cada mañana ella despertaba con el brillo de sus ojos enamorados alumbrando el cuerpo de él.
Cada noche ella maduraba los frutos prohibidos que compartían en cada segundo de pasión.
Cada madrugada ella hilaba con hilos invisibles la maraña de sensaciones que los envolvía mientras dormían uno en los brazos del otro.

Pero en sus vidas se habían colado momentos rotos, instantes que se resquebrajaban conforme sucedían, y ante eso ella no supo que hacer.
Le amaba y sabía que él la quería, pero la distancia se acomodó en sus cuerpos que a diario estaban próximos.

Apartó la última lágrima salada que se descolgó por sus labios entreabiertos y posó sus pies desnudos sobre el frío mármol del suelo.
Soltó la taza vacía en el fregadero y decidió que desde ese mismo momento, jamás iba a permitir que otro momento roto, que otro instante a medias, tuviera cabida en su vida.
Y mucho menos iba a permitir que tormentas pasajeras emborronaran la luz de sus bonitos ojos grises.


domingo 29 de noviembre de 2009

ALAS ROTAS.


La niebla se funde con las olas que se acercan desafiantes hacia la orilla.
Mis pies están descalzos, mi alma está perdida, mis ojos no ven más allá de la última ola que me rozó los dedos.

Siento la arena fría, congelada, acariciando mis pisadas, y me asustan los escalofríos que me recorren el cuerpo de norte a oeste.
No sé dónde quieren llevarme mis pasos, pero yo me dejo ir, porque poco me importa donde tengo que llegar.

Mis ojos se elevan hacia el cielo intentando descubrir claves ocultas que me despejen todas las dudas que me atenazan.
Ahora noto como mis pies se quedan clavados en la arena, me quedo varada como una sirena dormida y entonces siento que lo que ocurre es que mis alas se han roto.

Esas alas que me ayudaban a volar se han partido y se desprenden lentamente de mi espalda.
Pero casi no he notado dolor, casi no he sentido pesar, casi.....

Recojo las plumas que se soltaron y las guardo en el bolsillo de mi alma, a la espera de poder coserlas con hilo invisible, para que no se noten los remiendos.

Mientras me he sentado en la arena húmeda de mi playa, dejando que las olas, que ya no están furiosas, besen mis pies con sus lenguas de espuma blanca.

Mientras he refugiado mi cabeza entre mis brazos y he cerrado mis ojos para poder dormir, para poder soñar, para poder sentir que cuando la niebla se esfume, el sol radiante y maravilloso volverá a brillar de nuevo en mi vida.

lunes 23 de noviembre de 2009

HASTA PRONTO.



Esta entrada no es para colgar uno de mis poemas o escritos.
Es sólo para deciros que me voy a tomar un tiempo de descanso.
No me encuentro demasiado bien y no me fluye el escribir, pero no me sentiría a gusto conmigo misma si me fuera por la puerta de atrás.

No dudo de que volveré, pero en cierto modo también quiero pediros disculpas si no aparezco por vuestros blogs para comentaros.
Si puedo lo haré, pero si no lo hago, por favor, no me lo tengáis en cuenta.
Cuando vuelva prometo ponerme al día en todos y cada uno de ellos.

Os voy a echar de menos, eso no lo dudéis, pero ahora mismo mi estado de ánimo no es el adecuado para continuar aportando nada medianamente aceptable.

Dejo aquí un beso para cada uno.
Hasta pronto.



viernes 20 de noviembre de 2009

EN EL ANDÉN.


Estaba en el andén, abrazada a ti, aferrada a tu cuerpo, y presentí que el tren se acercaba.
Hubiera dado media vida por poder volver atrás en el tiempo, sólo unos días, tan sólo unas horas.
Noté como tus brazos me envolvían, y en ese instante, supe que tú también volverías hacia atrás.
Cuatro días antes había recorrido los kilómetros invisibles que nos separaban, tan solo por poder besar tus labios, y todo porque en tu ausencia no conseguía arrancarme tus besos de mi piel, y eso empezaba a dolerme en el alma.

Pero ahora el tren se acercaba vertiginoso rompiendo nuestros sueños, que en un instante, se habían vuelto de cristal.
Me invadió una oleada de algo extraño, algo parecido a ese dolor que hacía tanto que no sentía.
Me di cuenta de que hacía muchos años que no me dolía el corazón por amor, y en ese preciso instante supe cuánto te amaba.

Desenterré mi cuerpo de tu abrazo, y besé tus labios por última vez.
Apresuré el paso hacia la puerta del tren, que se abrió como por ensalmo.
Me senté en el primer asiento que encontré libre, ni me fijé en las personas que ya estaban sentadas en el vagón. Lo único que me importó es que el asiento estuviera pegado a la ventanilla.
Tú me mirabas desde fuera., el tren comenzaba a moverse, las lágrimas resbalaban por mi cara, el nudo de mi garganta me ahogaba, el dolor de mi pecho me hacía daño...

Te vi alejarte, me alejé de ti, aunque sentí como un trocito de mí se quedaba prendido de tu mirada.
Dejé caer mi cuerpo en el asiento y me ceñí el abrigo porque empecé a sentir el frío de tu ausencia.
También dejé que las lágrimas ahora resbalasen libremente por mi cara.
Cerré los ojos y volví al momento en que cargada con mi maleta llegué a tu casa.
En mi móvil tecleé: “¿Y si te digo que estoy en tu puerta?”
La respuesta no se hizo esperar más allá de un segundo: “Te digo que estás loca.”
Nerviosa respondí escribiendo: “Pues lo estoy”.

Escuché subirse la persiana, abrirse la ventana y me encontré con la sonrisa más bonita colgada allá arriba, en el cielo de mis sentimientos....
Todo lo demás ya no importó.
Volví a recordar cada detalle, volví a soñarte, aunque ahora me alejara de ti cubierta con un manto de tristeza que me dolía en el alma.


lunes 16 de noviembre de 2009

DESEAR.


Despertar junto a ti, en tus brazos, sintiendo que el tacto de tus manos es lo único que quiero.
Abrazarte mientras duermes. Sentir que me contemplas mientras duermo yo.

Notar cómo se deslizan tus suspiros por mi cuello cuando todavía estoy en el umbral de los sueños.
Percibir tus manos llenas de fuego mientras se aventuran descubriendo las brasas que me arden dentro.

Girarme en la cama hasta encontrarme con tu sonrisa.
Cerrar los ojos despierta y comenzar a sentir.

Vibrar con tus caricias al tiempo que susurras en mi oído lo que mi mente siempre suplicó oír.
Ser tuya sabiendo que somos uno.
Sentirte mío cuando sabemos que ya no somos dos.

Apoyar mi cabeza en tu pecho mientras besas mi pelo.
Desear que no seas un sueño, desear que ésta noche cuando la luna brille en el cielo, sean tus palabras las que otra vez me hagan dormir.


domingo 15 de noviembre de 2009

PASIÓN ETERNA.


Susurro en tu oído un manantial de deseos que mi alma anhela.
Noto tu cuerpo que se me acerca más.
Me rozas, me alteras, me haces sucumbir a tus labios.
Tu lengua, desertora de tu boca, se adentra en el hueco de mi oreja.
Desciende tu boca hasta mi cuello.
Me erizo presintiéndote, mientras muerdes con medida justa.
Mis pechos se yerguen, mi deseo se enciende, mis manos te aferran.
Noto calor, en mi cuerpo, en mi alma,
en las alas que se extienden en mi espalda.
Tus manos descienden y se deslizan por mi carne cálida.
Noto tu deseo, siento tu deseo, te deseo, amor mío.
Bailan nuestras ganas una danza erótica que nos envuelve.
Y me dejo envolver, y me envuelves.
Gozas con mis caricias y me haces gozar con tus gestos.
Y me colmas, y me llenas, y completas mi cuerpo con el tuyo.
Y me amas.
Y yo amo lo que visualizo, lo que soñaba, lo que busqué.
Y me derrito bajo tu cuerpo al tiempo que tú te disuelves dentro del mío.
Y tus brazos me protegen, y tu boca me calma, y tu mirada me busca.
Nos dormimos sin ocultar las pupilas,
agarrando nuestras pieles trémulas
al tiempo que las palabras sobrevuelan el Universo.
Y la noche graba a fuego en nuestros cuerpos
la esencia de una pasión sin medida y siempre eterna.

martes 10 de noviembre de 2009

NO IMAGINÉ.


Ayer no imaginé que te pudiera echar tanto de menos.
Y sin embargo hoy me vuelvo loca buscando tus abrazos o tus besos.

Ayer no imaginé que tus brazos abarcaran todo un mundo de sensaciones en torno a mi pecho.
Ni siquiera había imaginado que tus labios coleccionaran momentos dulces que le iban robando a cada uno de mis besos.

Ayer no imaginé que despertarme contigo a mi lado fuera el mejor regalo, y sin embargo hoy el mejor regalo sería volver a despertar pegada a tu cuerpo.

Ayer no imaginé que pudiera sentir tanta ternura mientras me cogías la mano y mis ojos se cerraban detrás de esas cortinas que marcaban el final de nuestro cuento.
Y sin embargo hoy necesito que te vuelvas a dormir mirándome mientras duermo enredada en la negrura de tu pelo.

Ayer no estabas en mi mundo, ni en mi cuerpo, ni en mi sonrisa.
Ayer no eras nada, no eras nadie, ni siquiera sabía si existías.
Pero hoy eres mi mundo, eres mi todo, eres mi vida.
Hoy me muero de ansias por no despedirme de ti al final de cada día.
Hoy le suplico al destino que me haga formar parte de todos los momentos en que tus labios sonrían.

lunes 2 de noviembre de 2009

MI PAZ, TU CALMA.


No puedo recordar en qué momento exacto te colaste en mi vida.
Tengo un recuerdo vago de cómo llegaste hasta mí, de cómo apareciste, pero he olvidado el minuto exacto en que irrumpiste en mi mundo como una bocanada de aire fresco.
Y es curioso, porque a día de hoy, podría asegurar que te conozco desde siempre.
Tanto, que ya únicamente son tus brazos los que me tranquilizan y me dan el sosiego que siempre necesité.

Hoy me he sentado en los escalones que bajaban desde el cielo y me he preguntado cómo podía vivir sin que tú estuvieras en mi mente.
He borrado la pregunta, porque realmente en mi mente has estado siempre.
Tanto es así que cuando te cruzaste en mi camino, enseguida supe que eras tú.

Es curioso cómo se ha ido tejiendo la maraña de sentimientos que nos ha envuelto.
Has tejido tú y he tejido yo. Has trenzado tú y he trenzado yo.
Hemos construido una red de sensaciones que nos ha salvado de caer al vacío más absoluto, que es el vacío de la soledad impuesta.

Ahora amanece cada día y los atardeceres se ocultan detrás de nuestros hombros mientras contemplamos la vida pasar despacio.
Ahora ya nada importa, ahora...somos uno.

Ya no hay lamentos, ni prisas, ni falsas sonrisas pintadas de negro.
Ahora todo es calma, paz, sosiego. Ahora nos lavamos la cara con vida.

Por eso hoy quiero agradecerte tus mimos, tus caricias.
Por eso hoy quiero darte las gracias por tus sonrisas.
Por eso hoy y eternamente quiero enseñarte que debajo de mis ojos tristes siempre durmió una esperanza disfrazada de silencio.


sábado 24 de octubre de 2009

DORMIR EN TÍ.


Dormir en ti, cielo.
Dormirme en ti, vida mía.
Cerrar los ojos que hacía años que no cerraba,
y sentir mi alma llena de paz.
Despertar de madrugada y no encontrar mi cama sola,
amanecer todas las mañanas con el sabor de tus besos en mi orilla.

Alargar mi mano hacia tu almohada, y tocar tu pelo.
Abrir los ojos para sentir que no estoy soñando.
Verte dormir.
Ver como despiertan tus pupilas cada día.
Querer que la vida se detenga en ese instante.
Desear regresar en el tiempo y descubrirte allí.

Dar todas las mañanas gracias a la vida
por haberte encontrado.
Dar las gracias al destino por ser tan feliz.
Agradecer de alguna manera a tu vida
que un día decidiera tropezarse con la mía,
y que a partir de ese instante nuestras miradas
se cobijen en un mar añil.


jueves 22 de octubre de 2009

Y TE AMO.


Tus manos de seda azul
se sumergen en huracanes con forma de caricias tibias.
Quietud, silencios contenidos, calma compartida.

Te miro desde mi distancia y tus pupilas se me acercan ansiosas.
Me cobijas, me adormeces, tranquilizas mi alma.
Te susurro mientras paseo mi lengua por tu destino.
Me bebo tus palabras, esas que aún no has pronunciado.
Te siento cercano, te noto a ras de mi sonrisa.

La seda azul de tus manos
continua acariciando el huracán de mi cuerpo.
Y me pliego en dos mientras surco los vientos de tu mirada,
y me sumo a la resta de ese delirio que te atormenta.
Y te quiero.

Y ya, en este momento, somos una mitad compartida,
dos mitades que se funden en un baño de pasión.
Y te amo.

Y pienso, en un segundo robado al tiempo,
que hoy es el momento, que ahora es nuestro turno,
que a partir de ayer tus mañanas y mis noches
se formarán con deseos de locuras sostenidas.



martes 20 de octubre de 2009

BESOS CON ALAS.


Te cambio uno de mis besos con alas,
por una mirada tuya reflejada en ese mar en calma que ahora es mi cuerpo.
Te doy un mundo dibujado en una hoja de papel,
para ver tus manos morir cada día
mientras resquebrajas las fronteras que hasta ayer marcaban mi cintura.
Te entrego mil caricias sin rumbo,
a cambio de uno sólo de los aleteos de tus pestañas
cada vez que te posas en mi alma.
Pero déjame conocer tus desatinos y comparte conmigo tus locuras.
Empápate de mis delirios y ríe con cada una de mis ocurrencias.
Duerme el sueño de los náufragos,
ese donde cada porción de vida se deja mecer
por la marea que te regala mi cuerpo
mientras se funde lentamente con la tempestad de tu tormenta.

domingo 18 de octubre de 2009

SIENTO.

Siento que me llueve la vida, que se me empapa el alma con el agua de tu cariño, y que rezuman gotas todas las caricias que tus manos me han dado hasta ahora.

Siento la tibieza de tus besos en mis ojos cerrados, y noto tus labios cansados que ya no lo están, mientras se deslizan a lo largo y ancho de mis pupilas dormidas.

Siento cosquillas invisibles hechas con dedos etéreos, que juguetean con un mechón de mi pelo mientras las mariposas aletean en mis suspiros.

Siento que se escaparon mis sueños por una ventana cerrada que tenía los cristales de seda transparente y esos mismos sueños se escabulleron de mi vida por ese resquicio que había quedado abierto.

Siento que he vivido lento, que mi vida ha estado vacía, y que tal vez a partir de ahora sea cuando pueda despertarme sabiendo que cada día el ocaso de mis días ya llegó a su fin.

viernes 16 de octubre de 2009

ACUNAR MIS SUEÑOS.



Querido amor:

Esta es la carta que siempre deseé escribir y que por un motivo u otro, nunca llegué a redactar.
Tal vez porque necesitaba escribirla con el corazón en la mano, pero con un corazón vivo, limpio, palpitante, y hasta ahora el que debía latirme en el pecho estaba inerte, seco y baldío como la árida tierra que pisaban mis pies.
Sin embargo ahora me siento viva, plena, llena de sentimientos encontrados que me acompañan durante todos los minutos de mis días.
Y eso te lo debo a ti, sólo a ti.

Quisiera poder expresarte con unas cuantas palabras todo lo que siento, pero eso es muy difícil.
Tú has traído a mi vida paz, tranquilidad, ilusión, alegría y a cambio no me has pedido nada.
Me has regalado amaneceres repletos de ternura, días enteros cubiertos de dulzura, atardeceres tempranos llenos de caricias.
Y tus manos nunca se han extendido para otra cosa que no haya sido dar.

Me reconforta pensar en todos los minutos que llevamos juntos, porque han compuesto los momentos más mágicos de toda mi vida.
Y sé que para ti es igual.
Y eso me dibuja una sonrisa en la cara, me tiñe de brillo la mirada y hace que cuando despierto por las mañanas, le pueda dar las gracias a la vida por ponerte en mi camino.

No perdí nunca la esperanza de encontrarte, y es que ya te amaba antes de que nuestros caminos se cruzaran.
Te soñaba despierta y dormida, te buscaba en cada hombre que me cruzaba, intuía tu presencia y por eso aquél día en que nuestras almas respiraron la misma esencia, supe que mi búsqueda había llegado a su fin.

Desde ese instante, vivimos para que nuestras manos se encuentren, para que nuestras caras se rocen, para que nuestros cuerpos vibren en el mismo espacio.
Desde ese momento, las estrellas cada noche se recuestan en la luna para acunar mis sueños, para velar los tuyos.


lunes 12 de octubre de 2009

MIRARTE DESPACIO.




Déjame mirarte despacio, sin tener prisa por llegar a ningún lado.
Quiero recrearme en tu ternura, en tus silencios, en esas palabras que me gritan tus ojos cuando me miras.
Porque a tu lado el tiempo no existe, el tiempo se para, el tiempo se duerme.
Y por eso, sólo por eso, quiero mirarte en silencio.

Déjame empaparme de tu esencia como se empapan los campos cuando llueve.
Y haz que mi cuerpo sucumba a tus caricias, a tus deseos, a tus dedos recorriendo mis rincones.
Deslízame bajo tus ansias y haz que mi garganta vibre mientras te ama, mientras susurra, mientras te gime en un instante.

Estrella tu pasión contra mis ganas, empuja tus anhelos contra mis sueños, desarma tu lujuria por gozarme.
Y consigue que seamos uno, aunque tengamos dos cuerpos, aunque seamos dos almas.
Llévame al éxtasis más intenso mientras nos fundimos como arena de un mismo mar, mientras nos convertimos en agua de esa fuente que sacia nuestra sed de deseo.

Camíname sin traspasar mis fronteras, o traspásalas sin pensarlo, pero acompáñame cuando estalle mi libido y no puedas abarcarla con tus manos.
Y después, besa, lame, acaricia, roza, toca...
Después abraza, arrulla, cobija, cuida....
Después...sólo cierra tus ojos, cierra los míos, y sueña.

Después, vuelve a empezar desde el principio y vuelve a mirarme despacio, en silencio, sin prisas, como si te supieras mi cuerpo de memoria pero jugaras a que no lo conoces.





sábado 10 de octubre de 2009

TODAVÍA.

Me robas todas las palabras que mis labios no te dicen, y me quedo con ganas de explicarte todo lo que me haces sentir, pero no puedo.

Intento por todos los medios ordenar mis pensamientos, poner en orden lo que mi corazón me regala cada vez que te veo, y sin embargo me tienes descolocada.

Son tantas sensaciones, tantas emociones juntas, que mi cabeza no sabe qué hacer con ellas.

Todavía me tiemblan las piernas cuando te veo, aún siento las mariposas en mi estómago revoloteando cuando apareces, sigo notando un flechazo en mi alma cada vez que me sonríes.

Y continuo estándole agradecida al destino por lo que nos ha dado, porque poder despertar todos los días con tu voz en mi oído y tu caricia en mi mejilla es todo lo que ahora mismo deseo.